Aventura
Julio 21,2014
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La Chinantla


Es común entre viajeros tener esa sutil sensación al ir caminando de entrar a un lugar único, una entrada sin fachada aparente donde el mundo habla un lenguaje suave y presente, escondido en el silencio y armonía de todo lo que te rodea; un lenguaje rico en percepciones, emociones, ideas e intuiciones que juntos mandan un claro mensaje de la existencia de una cultura que trasciende la línea humana: una cultura bio-céntrica donde todo esta dentro y nada es ajeno, una cultura que describe la ecología completa del lugar.

Esta es la sensación al entrar a la región de La Chinantla en el lindero norte del estado de Oaxaca. Un lugar de cultura milenaria que ha mantenido su lugar y las relaciones de todo lo que habita en una armonía única; quietud que fluye difícil de encontrar hoy en día. Es una expedición que nos adentra a uno de los corredores biológicos mejor conservados del México profundo, no sólo por sus espectaculares escenarios naturales de ríos y selvas prístinas, sino por una cultura antigua y contemporánea que ha logrado un nivel de sofisticación socio-ambiental tan alta que le permite mimetizarse completamente en su entorno.

La expedición comienza donde llega el coche, al pueblo de San Felipe Usila, Oaxaca a orillas del impresionante río Usila, parte de la macro cuenca del Papaloapan. Donde un rico desayuno de huevos revueltos con salsita de chile de árbol y ajo frito nos da la bienvenida en casa de Doña Ovalia  - “Restaurante El Puente”…y después a caminar.

Comenzamos con mochila al hombro cruzando el río Usila por el gran puente comunitario que conecta al pueblo con los potreros, y del otro lado las mulas porteadoras esperando ya con nuestros guías Chinantecos que nos acompañarán y guiarán por este sendero pre-hispánico que conecta las regiones Mazateca-Chinanteca-Mixe-Mixteca-Zapoteca desde hace más de 1500 años. Nuestra intención es conocer la comunidad indígena de Santiago Tlatepusco, a orillas del cristalino Río Santiago o Río Grande. Un pueblo cuya historia cuenta de sus primeros asentamientos hacia el año 1100 DC, y que han mantenido de cierta forma el fluir de la relación entre su estilo de vida y el abundante entorno natural que los alberga, lo que les permite gozar de una gran calidad de vida.

La primera parte de la caminata es la más expuesta el clima y al sol: pastizales de potreros y monocultivos de maíz característicos del manejo agrario campesino. Pero no por mucho, tan solo unos 50 minutos, la tan esperada entrada a “país indígena” se hace sentir.  El Río Santiago nos da la bienvenida exponiendo selva natural viva y una poza fresca de agua cristalina para refrescar el calor de nuestro andar. Es cruzando el río que esta sutil sensación de estar en un lugar nuevo y único se hace presente, en el aire, el agua, el aroma de la tierra y los sonidos del lugar…una sensación en la que todo es parte de todo y nada sale sobrando, no hay ruido, solo una hermosa percepción de armonía multi-disciplinaria que contagia e invita a entrar…a ser parte dé.

El recorrido es espectacular, 5 horas de selva y ríos con una belleza multi-sensorial que no deja de atrapar la atención y el asombro de todos. Recorriendo un hermoso sendero milenario perfectamente trazado por las líneas y curvas de la selva y el río; de los pocos espacios arquitectónicos que no fueron moldeados por la mano del hombre sino por sus pies. Paciente labor compartida por cientos de personas a lo largo de los siglos.

Después del primer chapuzón en el río, nos encontramos con el Naual y guardián de este lugar: el Jaguar. Una hermosa formación de roca caliza esculpida por el sedimento de agua de miles de años formando la silueta de lo que claramente describe un gran Jaguar. Para la gente local, este león representa el espíritu completo de la Chinantla, el máximo exponente de salud y vitalidad del lugar…el guardián. Y justo como nos enseñaron nuestros hermanos Chinantecos, tomamos unos minutos para saludar, ofrendar y pedir permiso al Nahual para entrar en este sitio sagrado regido más por el orden natural que por el desorden humano. Hu’loo  es el saludo en Chinanteco para la selva, y con ofrenda en mano uno se pone, literalmente, en las manos de este bello arquetipo del poder-sabiduría de este lugar y su energía.

Adentrados en la selva, uno no se da cuenta de que efectivamente ya está en país indígena, hay que prestar mucha atención y descubrir que lo que parece una selva espontánea en realidad es un gran bosque comestible, parte del manejo productivo y alimenticio Chinanteca. Café, chalahuite, plátano, zapote, quelites, y un sin fin de plantas productivas forman este impresionante bosque que por cientos de años a generado abundancia al mismo tiempo que alimento y sustento para estas comunidades. Claramente un ejemplo vivo del potencial de la relación entre los hombres y su lugar…no es un mito, si existe la sinergia socio-ambiental!

Llegar a la comunidad de Santiago Tlatepusco es realmente un shock en todos los sentidos. Una increíble sensación de abundancia en un lugar donde evidentemente la riqueza económica no es la guía. Gente cálida y amigable que apenas habla español conviviendo tranquilamente en un lugar sumamente limpio y ordenado, donde los usos y costumbres locales trascienden la forma institucional de orden social y natural. Gente con una salud física y emocional envidiable que se manifiesta en toda la comunidad: en sus formas y fondos.

Al no haber caminos para vehículos, es sumamente costoso importar productos externos, lo que ha permitido que los oficios y vocaciones florezcan manteniendo una relación del día a día entre la gente su lugar. Desde el maíz criollo e nixtamal, tejidos de ixtle, comales de barro y cuarzo hechos a mano, el manejo del cacao como bebida tradicional y de sanación, techitos de zacate silvestre, hasta las prácticas ancestrales de medicina tradicional con sus hueseros, pulsadores y curanderos.

Uno de los espectáculos más grandes de este lugar es su cocina tradicional: tepejilotes, hongos, amarillo de huasmol, chicatanas, armadillo, pescado, y un sin fin de alimentos que ni tenemos palabras en español para nombrar. El Caldo de Piedra definitivamente es una de las manifestaciones más puras y sofisticadas de este lugar y su ecología. Preparado y cocinado a orillas del Río Santiago, primero se escogen las piedras de río que el fuego calentará a punto de temazcal. “Tienen que ser las piedras blancas de río” eso dicen los abuelos, y en media jícara vacía se pone: cilantro chino, jitomate, cebolla, chile, especias locales y una mojarra cruda. Añadiendo agua de manantial, y sacando 2 piedras blancas del fuego para poner dentro de la jícara, el guiso se cocina solito. Un espectáculo para la vista y una fiesta en la boca.

Algo increíble de notar, es que esta no es una comunidad completamente aislada del “resto del mundo”, están conectados a muchos niveles con lo “ajeno” a este lugar. En la escuela cuentan con internet donde la comunidad tiene acceso, hay 2 tienditas donde se consiguen productos externos como refrescos y papas hasta botas de hule y papelería escolar. Muchas de las casas ya no siguen la forma tradicional, utilizan cemento y varilla que cargan en mulas desde Usila. Las circunstancias han permitido restringir la importación de productos externos más baratos que los locales, lo que ha mantenido la de cierta forma independencia productiva a través de sus oficios, usos y costumbres. Tener muy presente la íntima relación que gozan con el lugar, no solo por sobrevivencia sino por calidad de vida, les permite pensar cotidianamente en generar valor al lugar completo y no exclusivamente al beneficio social o personal.

Aquí se siente y respira cultura viva, que cambia y evoluciona. Cultura como el fenómeno emergente de la relación entre el ser humano y su lugar, y no meramente como una condición humana aislado. Caminar en estos lugares nos recuerda que existe una escuela viva del conocimiento ancestral sobre esta relación, no como dualidad excluyente (hombre-naturaleza), sino como realidad incluyente en forma y fondo.

Cómo llegar:

Para entrar a La Chinantla, el objetivo es llegar al pueblo de San Felipe Usila, Oaxaca, último punto donde llega el coche. Para llegar ahí hay 2 formas:

1 – Puebla-Tehuacán-Huautla de Jiménez-Jalapa de Díaz

2 – Tuxtepec, Oaxaca-Jalapa de Díaz

Una vez en Jalapa de Díaz tomar la terracería hacia el sur que cruza al río Santo Domingo en dirección a San Felipe Usila.

Ya en San Felipe Usila contactar a los guías a Santiago Tlatepusco, pedir info en “Restaurante El Puente”, ubicado a 200 mts antes del puente del río Usila.

Viajografía y fotos: Norman J. Rodea

norms@ecoraiz.com

www.ecoraiz.com

 

Si estás interesado en ir a La Chinantla te podemos ayudar a organizarte. Escríbenos a travel@walkingmexico.com.


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