Aventura
Septiembre 18,2017
Tepoztécatl: Paseos Entre Las Nubes

Tepoztécatl: Paseos Entre Las Nubes


Uno de los motivos más grandes por los cuales vamos a las montañas, sin duda, son las vistas inolvidables desde las alturas, pero ¿qué pasa cuando le agregamos la magia de las nubes? Se agrega un toque de tridimensionalidad en los paisajes, movimiento y juegos de colores, reflejos, refracciones y sombras que hipnotizan. Todo esto se puede disfrutar en las caminatas entre los bosques de coníferas y roca caliza del Cerro Tepoztécatl.

Se trata de una elevación orográfica ocasionada por la erupción del Pico de Orizaba que se encuentra a escasos 15 km de distancia y en el límite entre suelos calizos de la Sierra Madre Oriental y los suelos volcánicos de esta zona del eje volcánico. Tiene varias cimas pero la más elevada tiene 3,200 msnm y un complejo laberinto de senderos entre valles y cornisas, barrancas muy verticales y planicies llenas de helechos y pastos.

El Tepoztécatl es un cerro que se puede ver desde cualquier punto del valle de Orizaba y es el mejor punto para acceder a él. En esta ocasión salimos el sábado por la mañana rumbo a la aventura. Desde el centro de Orizaba emprendimos nuestro camino hasta la Sierra del Volcán para llegar a las faldas del Tepoztécatl. En el centro del pequeño pueblo tomamos la desviación hacia Loma Grande, carretera que rodea la cuarta parte de esta montaña y que nos acercaría a Temaxcatitla, una pequeña comunidad con una capilla en un gran mirador a 2,150msnm. Ahí es donde dejamos la camioneta y empezamos el trekking.

Hora y cuarto después de haber dejado la ciudad al fin tomamos la mochila con equipo para pasar la noche en la cima del Tepoztécatl. Caminamos por la cara Oeste de esta montaña por un camino señalado con flechas amarillas que lleva hasta la cima. Se puede notar que al principio de este camino hay mucha erosión ocasionada por la madera que bajan arrastrando con ayuda de las bestias, producto de ello; mucho lodo y piedras sueltas por lo que era indispensable uso de una buenas botas altas para mayor comodidad y seguridad. Hay zonas tan erosionadas que caminábamos dentro de zanjas de barro de hasta dos metros de profundidad pero conforme íbamos subiendo todo empezaba a verse más natural. Veíamos muchos cultivos de flor y  follaje bajo la sombra de los árboles, pues esta práctica es una de las principales actividades económicas de las comunidades de la zona. Al pasar cerca de algunas de ellas despedían olores muy particulares como la de la Cheflera y algunos pinos.

Pasando los dos mil metros de altitud vamos dejando llegando a la transición entre los bosques mesófilos de montaña y los de coníferas. Una gran cantidad de aves y ardillas se hacen presentes y llegamos a los primeros miradores donde podemos ver parte del Valle de Orizaba, la Cuesta del Mexicano y los pueblos que vamos dejando cada vez más abajo. Eran las 11 de la mañana y las nubes empezaban a hacer presencia, el vapor del valle empezaba a trabajar y se manifestaba en oleadas blancas que pegaban en los riscos por donde caminábamos. De pronto todo se tapó, esas nubes chocaban con la montaña y se internaban lentamente entre la vegetación. Algunos compañeros comentaban que el mal tiempo nos había alcanzado pero sabía que si seguíamos subiendo podríamos superar la altura de la primera capa de nubes y volveríamos a ver el cielo azul. Y así fue, una hora después estábamos llegando a un sitio que apodamos el Cofrecito, una formación rocosa en forma rectangular donde solía acampar con mi padre cuando era chamaco. Ahora ya el bosque ha crecido y ya no ofrece la mejor vista. Sin embargo es la primera cima de esta ruta, de pronto entraba luz, de pronto se aclaraba y pudimos ver el Pico de Orizaba que se empezaba a divisar cuando había ventanas sin nubes. ¡Era una buena señal! Y la expectativa de lo que veríamos más arriba nos llenó de energía.

Llegamos a la zona de cornisas, lomas y valles altos, una tras otra durante una hora aproximadamente, entre tantos relieves podría uno imaginar que cualquier punto al que veíamos podría ser la cima, pero había que seguir hasta llegar a un gran campo donde suelen hacerse confraternidades entre montañistas de la región. Una zona excelente para acampar. Llegamos justo para comer, instalamos las tiendas y fuimos a caminar a los alrededores. Pasamos cerca de las barrancas de la cara norte para ver el Pico de Orizaba imponente y de frente, acompañado del volcán Sierra Negra ya en el Estado de Puebla, que lleva en su cima el GTM Gran Telescopio Milimétrico.

Continuamos caminando para buscar fotografías toda la tarde, encontramos un nido de zopilotes, muchas lagartijas, águilas, y algunos pastores con los que nos detuvimos a platicar e intentar hacer un buen retrato. Entre las curiosidades que comentaron fue el avistamiento de luces extrañas por las noches y la aparición de felinos, que suelen perseguir a las cabras cuando las llevan a pastorear, lo cual me hace suponer que aun hay puma en esta zona.

De regreso en el campamento decidimos ver el atardecer en los balcones del lado Suroeste, donde podíamos ver las ciudades de Orizaba y Córdoba detrás de un ligero manto de nubes. Se encendían lentamente las luces de la urbe, el sol iba acercándose más al horizonte y el frío de montaña empezaba a hacer presencia. Las nubes se acercaron al balcón por unos minutos y la noche empezaba a caer, de pronto, todo se despejó.

Hicimos un poco de café en el campamento y nos tapamos con las chamarras que llevábamos para estar a gusto. Esperamos la salida de las estrellas y tuvimos la fortuna de contemplar la Vía Láctea sobre nosotros. Tomamos muchas fotos nocturnas y a la media noche llegó una nube con un poco de brisa y nos fuimos a dormir.

Mi alarma sonó a las 6 am y salí corriendo con mi cámara para ir a ver el amanecer. Toda la noche había llovido y la atmósfera estaba muy despejada pero tuvimos la fortuna de ver el sol salir. Había un reflejo muy grande en el horizonte, ¡era el mar! Una vista poco común y sin duda tuve suerte.

Mis amigos me alcanzaron con un té y quesadillas, no podía ser mejor. Volvimos al campamento que estaba a unos 5 minutos de este mirador y empezamos a guardar nuestro campamento. El pronóstico marcaba lluvia después de medio día y entonces teníamos que apresurarnos. Empezamos el camino para descender la montaña por el lado Oeste, una ruta muy vertical y escarpada, pero muy divertida. Después de dos horas de camino y muchas fotos de las primeras nubes del día llegamos a un mirador ubicado en el collado entre el Tepoztécatl y el Cerro Azul, su vecino. Veíamos como iban entrando las nubes cargadas de humedad y provenientes del golfo. En poco tiempo se volvió a nublar pero ya estábamos más cerca del pueblo al que tendríamos que llegar, El Berro. Al pie de la montaña nos detuvimos a descansar en una de las zonas de bosque joven más bellas de la región, es una zona muy protegida por el gobierno y el pueblo, muchas personas trabajan en los viveros forestales y es un gusto ver que aquí hay una creciente cultura forestal… Comimos algunas botanas y continuamos caminando un par de kilómetros entre árboles para llegar al pueblo donde esperamos el autobús que nos acercaría de vuelta al sitio donde dejamos la camioneta.

Una hora y media en el camino rural contemplando paisajes de montaña desde la ventana del autobús me dejaron claro que esta región está llena de secretos que solo los que se atreven a internarse en las montañas podrán disfrutarlas, y claro acompañados de la magia de las nubes que se quedan no solo en las montañas sino en los recuerdos de los paisajes de esta excursión. Ahora si, podemos empezar el lunes con la mejor actitud…

Cómo llegar:

Hay que manejar hacia el norte por la Calle Madero, la cual nos lleva hasta el municipio de la Mariano Escobedo, donde uno se interna en Sierra del Volcán para llegar a las faldas del Tepoztécatl.

Viajografía y fotos: Alfredo Moran


Comentarios

Viajografías Relacionadas

El Cerro del Muerto Aventura

El Cerro del Muerto

Aguascalientes es conocido por la Feria de San Marcos (la más grande de todo México), el Festival de las Calaveras, y sus famosos deshilados. Pero también ...

12/Diciembre/2017

Valle de La Camotera Aventura

Valle de La Camotera

En la inmensidad de pasajes de la Sierra Madre Oriental, en el estado de Nuevo León, hay un sitio donde podrás dormir cobijado por las estrellas, rodeado d...

22/Noviembre/2017

Últimas Viajografías

El Día Que No Llegamos A La Cima Del Pico de Orizaba Blog

El Día Que No Llegamos A La Cima Del Pico de Orizaba

12 de Noviembre, 2017 Son las 12:00 de la noche y ya suena el de...

El Cerro del Muerto Aventura

El Cerro del Muerto

Aguascalientes es conocido por la Feria de San Marcos (la más gra...

Huerto Lincoln: Un Espacio Orgánico En Polanco Ninguna

Huerto Lincoln: Un Espacio Orgánico En Polanco

El Huerto Lincoln es una granja urbana y Centro de Educación Ambi...

Valle de La Camotera Aventura

Valle de La Camotera

En la inmensidad de pasajes de la Sierra Madre Oriental, en el es...

Newsletter

Suscríbete para recibir noticias y promociones